

Los
últimos pueblos en llegar al norte de Camerún antes de la colonización europea,
fueron gentes guerreras que sostenían sociedades muy estructuradas y
complejas. Tras vencer a los caudillos locales sometieron y asimilaron a un
buen número de las etnias de raza negra de la región. Aunque el origen exacto
de estos pueblos no está del todo claro, ciertos aspectos culturales y físicos
indicarían que sus ancestros llegaron al continente negro desde la península
arábiga.
Pueblo peul: Tampoco
los orígenes del pueblo peul están aún del todo esclarecidos. Mientras que sus
rasgos físicos, con rostros alargados, tez clara, ojos saltones, pelo ondulado,
y nariz rectilínea, nos recuerdan a las gentes del llamado ‘Cuerno de África’,
los investigadores hablan de un origen senegalés. Como dice el antropólogo
catalán Ferran Iniesta en Els pehl, poble mil·lenari: “La dispersión de los
peul, recuerda en Europa a la gran diáspora gitana, tanto por sus orígenes
inciertos como por la fuerte solidaridad de sus grupos constitutivos”.
Tengan el origen que tengan, los casi 700.000 peul que
habitan Camerún profesan en su gran mayoría el islam, formando el más
importante grupo cultural, político y económico del norte camerunés. Su lengua,
el fulfudé, es hablada como primera o segunda lengua por unos cinco millones de
cameruneses.
Pueblo mbororo. El grupo peul mbororo
sigue orgullosamente aferrado a su modo de vida nómada ancestral. A diferencia
de los peul sedentarios, los mbororo no dan mucha importancia a la religión ni
al poder, limitándose a pagar tributos a los propietarios de las tierras donde
pastan sus animales y a vender productos lácteos en los mercados semanales.
A pesar de profesar el islam en su vertiente malikí,
muchos mbororo continúan practicando ritos pre islámicos de los que se
enorgullecen. Otra característica propia de mbororo es su negativa a casarse
con otras razas para no perder su pureza de sangre y sus particulares
características físicas.
La mayoría de mbororo son altos y estilizados, de piel
clara, nariz aguileña y pelo ondulado. Suelen pasar horas cuidando su aspecto
físico, trenzándose el pelo y decorándoselo y tatuándose la cara y el pecho.
La posesión de ganado es un símbolo de salud y
bienestar y el nivel de respeto de un hombre se sustenta en el número de
cabezas de ganado que posee.