

Uno de los pueblos más tradicionales y
apasionantes que sobreviven en el mundo es el de los pigmeos de la selva
africana. El viajero interesado en las últimas culturas vírgenes no debería
perderse la increíble experiencia de visitar alguno de los poblados pigmeos de
las provincias Sur y Este de Camerún.
Precisamente es este trabajo repetitivo de combatir el
crecimiento diario del bosque el que hace que los pigmeos sean tan deficientes
como cultivadores. La suya es una filosofía del beneficio inmediato basado en
la suerte, el conocimiento del bosque y en una gran habilidad.
Armados con ballestas, lanzas o algún que otro fusil
se lanzan a la caza: desde pequeños antílopes hasta animales grandes, como
elefantes, cerdos salvajes y gorilas.
Su economía se sostiene en aquellos artículos que
pueden ser obtenidos, fabricados y desechados instantáneamente. Los
instrumentos musicales, las cuerdas, los recipientes para recoger frutos o
miel, los materiales para sus chozas y las medicinas deben obtenerlas de los alrededores.
Hoy en día, a causa de la tala de los bosques
primarios y los procesos de sedentarización forzosa por parte del Estado, los
pigmeos, como otros tantos grupos de cazadores-recolectores del mundo, se
enfrentan a profundos cambios en su tradicional forma de vida.
Los pigmeos de Camerún se dividen en dos etnias
diferentes: los badgeli y los baka. Ambos grupos son cazadores y recolectores,
veneran a la madre selva como único dios creador y viven en campamentos
seminómadas en medio de la jungla.
Pueblo badgeli. Los badgeli, también
conocidos como bakola o babinga, hablan una antigua lengua bantú y habitan las
zonas selváticas de la provincia Sur de Camerún. A pesar de la abundancia de
ríos y la proximidad de la costa atlántica, los pigmeos badgeli no pescan en el
mar y nunca construyen sus campamentos en las orillas de un río.
Debido a la proximidad de grandes centros urbanos como
Kribi, Ebolowa y Eseka, los badgeli han sufrido el impacto del mundo moderno.
Actualmente, la mayoría viven de forma permanente en los alrededores de los
poblados bantús en chozas de barro con techo de hojas de palmera dedicados a la
agricultura de subsistencia, que combinan con algo de caza y recolección.
Las ancianas badgeli tienen una gran reputación como
curanderas entre su gente y los demás pueblos de la selva. Su ancestral
conocimiento de las plantas, cortezas y arcillas les permite preparar remedios
tradicionales para curar todo tipo de enfermedades. Tal es su fama, que incluso
hoy en día importantes hombres de negocios y políticos de Douala y Yaoundé
acuden a los aislados poblados de la jungla camerunesa para ser tratados por
las abuelas badgeli.
Pueblo baka. El frondoso bosque
tropical de la pronvicia Este de Camerún alberga a los últimos grupos de
cazadores-recolectores que quedan en el mundo. No obstante, un alto porcentaje
de los 25.000 baka se ha visto forzado a abandonar su forma de vida tradicional
y asentarse en poblados permanentes al lado de las pistas forestales. La tala
de los bosques y las políticas de sedentarización por parte del Gobierno
camerunés son hoy en día las principales amenazas para la cultura tradicional
de este antiguo pueblo.
A pesar de las presiones del siglo XXI, muchos baka
mantienen viva su ancestral cosmología que los une a Jengi, la ‘madre
naturaleza’, y siguen limándose los dientes superiores y escarificándose el rostro
y el cuerpo como lo hacían sus antepasados.